Helado de avellanas tostadas, receta sin heladera de Arguiñano
Aprende a preparar helado de avellanas tostadas con la receta de Karlos Arguiñano. Un postre casero con frutos secos, muy fácil de hacer. Queda cremoso incluso sin heladera. Perfecto para servir al final de la comida y ayudar a la digestión.
Raciones
4
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
15 m
Tiempo total
15 m
Ingredientes (4 personas):
- 300 g de avellanas tostadas (peladas)
- 250 g de leche condensada
- 100 ml de licor de avellana
- 1/4 l de nata líquida (fría)
- 4 barquillos (cilindros)
- 8 frambuesas
- Hojas de menta
Elaboración de la receta helado de avellanas tostadas paso a paso
1. Tritura las avellanas tostadas
Pon la avellanas en una picadora y tritúralas hasta que queden bien molidas.
2. Mezcla las avellanas trituradas con leche condensada y licor de avellana
Pasa las avellanas a un bol grande. Agrega la leche condensada y el licor de avellana, y mezcla bien.
3. Mezcla la crema de avellana con nata montada y congela
Pon la nata en un bol y móntala con una batidora de varillas eléctrica. Incorpórala al otro anterior (donde está la crema de avellana) y mezcla los ingredientes con movimientos suaves y envolventes.
Tapa el bol con film de cocina e introdúcelo en el congelador por lo menos durante 4 horas.
Media hora antes de consumirlo, pásalo al frigorífico.
4. Retira el helado y sirve
Retira el helado del frigorífico y sírvelo en 4 copas. Decóralas con un par de frambuesas, un barquillo y unas hojas de menta.
Consejos de Karlos Arguiñano para hacer helado de avellanas tostadas
Las avellanas son una excelente fuente de proteínas y grasas monoinsaturadas. Ayudan a reducir el colesterol malo y a aumentar ligeramente el colesterol bueno. Además, son ricas en vitamina E, que contribuye a mantener en buen estado la piel y el corazón.
Probablemente sean uno de los frutos secos más completos, por lo que conviene incluirlas con frecuencia en nuestra dieta: en ensaladas, salteadas, con cereales en el desayuno o, como en este caso, en un delicioso postre helado.
Tostar las avellanas
Arguiñano prepara esta receta con avellanas previamente tostadas. Por eso, el primer paso clave es tostarlas para potenciar su sabor. Puedes hacerlo en una sartén a fuego medio o en el horno a 180 °C durante unos 10 minutos.
Asegúrate de que queden doradas pero no quemadas. Una vez tostadas, envuélvelas en un paño limpio y frótalas para quitarles la piel. Así mejorarás la textura del helado.
Tritura bien las avellanas
Cuando las avellanas estén tostadas y peladas, tritúralas en una picadora hasta obtener una pasta gruesa o un polvo fino, según prefieras. Cuanto más fino, más cremoso quedará el helado. Si lo deseas, puedes reservar algunos trozos para darle un toque crujiente.
Solo dos ingredientes para hacer la crema
Además de las avellanas, solo necesitas leche condensada y nata montada para conseguir la base del helado. Ambos ingredientes aportan dulzor y cremosidad. La grasa de la nata es uno de los ingredientes más importantes en la preparación del helado porque ayuda a formar una textura suave y cremosa.
Cuando la nata se mezcla con otros ingredientes y se congela, las partículas de grasa crean una estructura que evita que el helado se cristalice demasiado. Esta estructura proporciona una sensación de suavidad y cremosidad al comer el helado.
Arguiñano añade también un poco de licor de avellanas, pero si hay niños en casa, puedes omitirlo sin problema.
Nata bien fría para montar
La nata contiene grasa que, al enfriarse, se vuelve más densa y más fácil de emulsionar. Cuando la nata está fría, las moléculas de grasa se agrupan mejor, lo que facilita la formación de burbujas de aire y da como resultado una nata más espesa y estable. Y por el contrario, si la nata está demasiado caliente, las moléculas de grasa se deshacen y no pueden formar la estructura necesaria para que la nata se monte correctamente.
Cuando se habla de montar la nata, quiere decir incorporar aire en la mezcla, y eso se logra batiendo rápidamente. Cuando la nata está fría, es más fácil que las burbujas de aire se atrapen en las moléculas de grasa, creando una textura suave y espumosa. Si la nata está tibia o caliente, las burbujas de aire tienden a escaparse, lo que hace que la nata no se monte adecuadamente y pierda su volumen. Por eso, una de las recomendaciones habituales, es mezclar con una espátula o 'lengua de gato' para conservar su consistencia.
Congela al menos 4 horas
No necesitas heladera para esta receta. Una vez lista la mezcla, congélala en un bol de cristal bien tapado para que no absorba olores del congelador. Usa siempre un recipiente apto para congelación.
Pasado ese tiempo, Arguiñano recomienda dejar el helado en la nevera unos 30 minutos antes de servirlo. Así se ablandará y será más fácil hacer bolas.
Con qué acompañar el helado de avellanas tostadas
Arguiñano lo sirve con frambuesas, hojas de menta y un barquillo. También puedes usar arándanos o fresas si no encuentras frambuesas. Las frutas añaden un contraste ácido y fresco.
Una salsa de chocolate caliente o sirope de chocolate le da un toque aún más goloso. Para un postre más elegante, sírvelo con galletas caseras de mantequilla o de cacao.
Un chorrito de toffee o salsa de caramelo o un poco de miel combina muy bien con el sabor tostado de las avellanas. Si te gustan los contrastes de textura, añade por encima nueces picadas o almendras tostadas.
Cómo conservar el helado de avellanas tostadas
Guarda el helado en un recipiente hermético en el congelador para conservar su sabor y textura. El helado casero se mantiene bien durante 1 o 2 semanas.
Si está muy duro al sacarlo del congelador, déjalo a temperatura ambiente unos minutos antes de servirlo para que se ablande y sea más fácil de servir.